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Los edificios que proyectó en el última década
del siglo XIX fueron sencillos y de escasa profusión
ornamental. Cabe mencionar la reforma que realizó en la
desaparecida fachada para Sebastián Gorjón ( Calle de la Rua
nº 36) en 1892. La decoración en la línea de lo que se hacía
entonces se limitaba a los recercos de los huecos, a
pilastras cajeadas enmarcando el muro y a la presencia de
cornisa e impostas.
Hay que destacar la importancia de la calle de la Rua donde
se situaba la burguesía y que algunos autores la llamaban Gran
Vía
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