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Cecilio
González Domingo proyectó un mirador
circular haciendo juego con un pabellón
cupuliforme del ático. El empleo
del hierro y del cristal produce un
efecto de ligereza. Las labras
decorativas de la piedra se extienden
por el resto de los parámetros
alcanzando mayor densidad en la zona
próxima a la cornisa donde se sitúa la
crestería calada habitual en los
diseños de Cecilio González Domingo.
Las dovelas , las ménsulas y los frisos
son objeto de una decoración minuciosa
que tiene como objeto captar la mirada
del espectador y despertar su goce
sensual inmediato.
La
distribución interior fue realizada por
Joaquín de Vargas, el arquitecto que
diseñó la Casa Lis.
AMS,
exp de obra 1911/143
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